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Social Street Castelló, nuevas formas y espacios de relacionalidad

Tras crear un grupo cerrado de Facebook para los vecinos, el Grupo San José Obreroy la Plaza Pintor Sorrolla de Castellón se han convertido en los primeros vecindarios adheridos al movimiento Social Street Castellón. 

Social Street es un movimiento ciudadano surgido en las calles de la ciudad de Bolonia (Italia) durante el mes de noviembre de 2013. Desde sus inicios, el objetivo del movimiento Social Street ha sido la socialización del vecindario a través del fomento de relaciones interpersonales que permitanconocer los intereses y las necesidades cotidianas de la gente, compartir experiencias e inquietudes con la gente que vive en deredor, llevar a cabo actividades con un interés mutuo, cooperar en el desarrollo y mejora del vecindario, solucionar problemas de distinta índole, hablar, tomar café, intercambiar puntos de vista, etcétera.... En definitiva, para crear espación de relacionalidad urbana en un mundo cada vez más atomizado, desencarnado e digitalizado.

Como parte del movimient…

La Fundación ÉTNOR celebra 20 años dedicada a la ética de la empresa


“Una vida sin reflexión no es una vida en sí misma”, afirmaba el filósofo Sócrates. Para Adela Cortina, Catedrática de Ética y Directora desde hace ya 22 años de la Fundación ÉTNOR, las palabras del filósofo ilustran una necesidad de las personas, pero también de las organizaciones: “reflexionar sobre uno mismo, volver a los orígenes de vez en cuando, y hacer una memoria no sólo cuantitativa de actividades, sino una memoria biográfica, una historia de vida”.

Éste ha sido el objetivo de celebrar los 20 años de esta Fundación, dedicada a la difusión y el respeto de los valores éticos en empresas y organizaciones públicas y privadas, de coordinar un monográfico sobre Ética y Empresa en la Revista Debats, de la Institució Alfons el Magnànim. Un monográfico en el que diversos académicos y empresarios analizan las diferentes áreas de esta temática, la ética empresarial, pero en el que también se narra la historia de esta fundación valenciana que en los años 90 ya tenía la convicción de que “no puede haber empresas ni economía amoral, de que no hay una buena sociedad sin buenas empresas, y de que la ética es un factor de fecundidad para la empresa, un factor de innovación”. Éste era, según Cortina, y sigue siendo, el hilo conductor de esta organización.

De la incredulidad inicial, donde ética, economía y empresa se veían “como agua y aceite”, pasamos en la década del 2000 a un boom de la ética y la responsabilidad social: códigos éticos, buen gobierno, auditorías éticas, sostenibilidad, informes y memorias, etc. “Por un momento creímos que nos habíamos hecho superfluos. Y entonces llego la crisis, y la constatación de que también habían vacíos morales, y de que la ética, que no es más que poner a cada actividad en su pleno quicio vital y darle eficacia, seguía haciendo mucha falta”. “Por eso seguimos creyendo que merece la pena la ética de la empresa. Y seguiremos trabajando desde dentro de la empresa y de la economía, con los profesionales de cada área, en este foro interdisciplinar en el que se ha convertido la Fundación ÉTNOR”, concluyó Cortina.

Precisamente esta interdisciplinariedad es una de las características básicas y necesarias que Francisco Pons, Presidente de Importaco, y miembro de esta Fundación desde sus inicios, destacó en el acto. “En los inicios nos reuníamos un pequeño grupo de personas, personas de dos tipos: los del pensamiento sublime, y los que estábamos en el mundanal ruido de la empresa. Los del deber ser, y los que intentábamos trasladar ese deber ser al mundo real”. Pons destacó que los años le han hecho comprobar la necesidad de los filósofos “que menos presionados por el ejercicio frenético del día a día, que a veces te hace justificar comportamientos que no debieran darse, aportan desde afuera independencia y rigurosidad, un norte”.

Por su parte, Javier Quesada, economista y Vicepresidente de Fundación Bancaja, destacó el apoyo que la entidad ha dado a ÉTNOR desde sus inicios, “porque nos sentimos muy cercanos con sus objetivos y por la trayectoria que hemos seguido tan estrechamente”. Quesada quiso hacer un agradecimiento institucional en nombre del Presidente de la entidad a todas las personas que integran y han integrado la Fundación ÉTNOR, y a todos los profesionales que en estos dos decenios han trabajado en un campo que entonces parecía ya muy visionario. “El mundo se ha movido en una dirección que esta fundación ya apuntaba. Por eso hay que reconocer su papel indiscutible en la sociedad y su plena vigencia. Hoy en día es más imprescindible que nunca”.

La Fundación Bancaja se enfrenta estos días a una restructuración total desde los propios estatutos. Quesada destacó que “ha habido hechos en el pasado de los que no podemos estar satisfechos, pero se han hecho también grandes cosas, y vamos a echar de menos a las antiguas fundaciones de las Cajas de Ahorros y a las propias Cajas de Ahorros”. La nueva Fundación Bancaja, que se está gestando estos días, “va a tratar de dar continuidad a esta tarea de la que nos sentimos orgullosos, y la Fundación ÉTNOR recibirá siempre la máxima atención. Haremos todo lo que esté en nuestra mano por encontrarle un hueco en esa nueva fundación que echará a andar en los próximos meses”, concluía Quesada.


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